domingo, 10 de febrero de 2013


LOS VALORES
La Humanidad entera se está enfrentando a un grave problema, no a una crisis de valores, como se ha querido denominar sino a una privatización total de ellos.
Tú sabes que algo pasa, intuyes que no decides bien, pero no sabes por cuál filtro pasar tu propia percepción, de ti, de lo que te rodea, y menos de los estímulos que te rodean, y menos de los estímulos que te bombardean constantemente: ¡Ideologías, modas, publicidad, hablas de los valores, pero si te preguntáramos ¿Qué son?, probablemente no podrías definirlos  ¿Cuáles son?, no los conoces todos, recuerdas unos pocos que te inculcaron tus padres, o tu colegio o la vida.
¿Qué son los Valores?
Hay muchas definiciones dictadas ya por pensadores muy antiguos, y por lo que la historia y las leyendas relatan, aparecen dos posiciones muy fuertes pero antagónicas que se mantienen hasta el día de hoy.
Una señala que los valores son metas, ideales que puede alcanzar el hombre. Por ejemplo, ser generoso. Pero no una generosidad a tu estilo y conveniencia.
Para ellos los valores son objetivos, y no están sujetos a la cultura, al tiempo, a la ciencia ni a otras variables. Son externos al hombre, no dependen de el, están de acuerdo a la ley natural, son inmanentes, trascendentes y temporales, por ejemplo: el Amor, que muchos lo confunden sólo con un sentimiento. Ellos corresponden a un orden cósmico. ¿Te has detenido a pensar cómo es de organizado y perfecto nuestro universo?
La segunda postura plantea que los valores son subjetivos, que dependen de la valoración que cada hombre les dé, de acuerdo a su marco de referencia (cultura, edad, sexo, educación, religión, etc.), que cambian con la historia y el momento circunstancial, incluso hasta con el estado de ánimo, esto es lo que más estamos viviendo ahora. El mundo es valorado de acuerdo a la propia percepción




Este es un listado de algunos valores (tal vez los más conocidos) y sus extremos. Analiza cada uno de ellos y ve en cuál posición te encuentras:

La Prudencia, se le ha llamado la reina de los valores, y es cierto, sin prudencia, no podemos lograr practicar ningún otro valor. ¿Qué es la prudencia?

La prudencia.- es la capacidad de analizar y comprobar información, antes de tomar una decisión, evaluando sus consecuencias.




La Fortaleza.- es la capacidad de resistir el mal, soportar las molestias, o entregarse con valentía, acometiendo una acción en favor de un bien mayor.




La Paciencia.-es superar las molestias presentes con paz interior, con la serenidad, de que el bien deseado tardará en llegar.




La Perseverancia.- es llevar a cabo las acciones necesarias para alcanzar lo decidido, aunque disminuya la motivación, o surjan problemas internos o externos.





La Comprensión o Empatía.- es la capacidad de ponerse en el marco de referencia del otro, sin perder el suyo propio, buscando un bien conjunto.




El Respeto.- es actuar o dejar de actuar, valorando los derechos, condición y circunstancias, tratando de no dañar, ni dejar de beneficiarse a sí mismo o a los demás




El Optimismo.- es confiar equilibradamente en las posibilidades y ayuda que otros puedan aportar; confiar en los demás. En cualquier situación distinguir lo positivo en si y las posibilidades de mejorar, que existen, como las posibilidades y obstáculos que se oponen a esta mejora, afrontándolos con fortaleza y alegría.





La Lealtad.- es la adhesión a otros, acepta los vínculos implícitos, reforzando a lo largo del tiempo el conjunto de valores que representan.




La Obediencia.- la persona obediente acepta en un acto de deliberación interior, libremente, los mandatos internos y los que provienen de la autoridad calificada, siempre que no se opongan al bien, ejecutando lo decidido.



La Sinceridad.- es manifestar fielmente, si es conveniente a la persona idónea y en el momento adecuado, lo que ha hecho, visto, piensa y siente, con claridad respecto de su situación personal o la de los demás.



La Responsabilidad.- es tomar o aceptar decisiones y asumir el resultado de ellas, lo mismo de sus actos no intencionados, buscando el bien común y procurando que otras personas hagan lo mismo.



La Flexibilidad.- es adaptar nuestras conductas con rapidez a los marcos de referencia de cada persona o a otras situaciones, sin abandonar por ello los principios o valores personales.









La Generosidad.- ser generoso es actuar con los otros en forma desinteresada y alegre, teniendo en cuenta el bien del otro, aunque cueste un esfuerzo.



La Amistad.- es tener con algunas personas intereses, metas y valores comunes, unido esto a un gran afecto que se traduce en procurarse ambos una evolución plena.




La Sencillez.- la persona sencilla, se da a conocer claramente tal como es, siendo congruente su interioridad con lo que muestra a los demás.




La Audacia.- es realizar acciones, consciente de que con sus posibilidades reales y riesgos puede alcanzar el bien propio y ajeno.





El Orden.- es jerarquizar, organizar las actividades, distribuir el tiempo, de acuerdo a la lógica y a la ley natural, con el fin de lograr las metas.







El Pudor.- es cuidar y respetar la intimidad y la de los demás. Mantener la seguridad interior resguardada de extraños, rechazando lo que pudiese dañarle, mostrándola sólo cuando sirve a su bien o al de los demás.




La Laboriosidad.- la persona laboriosa, tanto en su trabajo profesional, como en su quehacer diario, cumple eficaz y productivamente, teniendo como fin su autorrealización y con un sentido progresivo y trascendente.








La Justicia.- es dar a cada uno lo que le corresponde.



La Templanza.-es la que realiza un orden en el interior del alma, del propio yo, haciendo un todo armónico de una serie de componentes dispares.

Es una autoconservación desprendida, donde el hombre tiene puesta sobre si mismo la mirada y la voluntad; su falta provoca la autodestrucción porque se degeneran en forma egoísta las energías destinadas a la autoconservación.




La Esperanza.- es la tensa y confiada espera de algo mejor, es la tranquilidad que da la certeza de lo que viene, lo que está al final de nuestros afanes, es mucho mejor de lo actual.




El Amor.- hemos llegado, quizás, al punto más alto y elevado de la expresión valórica en el hombre. La cumbre donde se reúnen y se toman de la mano todos los valores anteriormente vistos, para unirse y experimentarse en el amor.
El Amor lo resume todo, ya que al mismo tiempo para amar, tendremos que haber aprehendido todos los valores anteriores.
"Amar" es "Dar". ¿Dar qué?, lo mejor de mí mismo. ¿Qué es lo mejor de mí?, mis valores. ¿Para qué?, para lograr el bien mío y el bien del otro.
Por otro lado, "querer' es "pedir" al otro o a mí mismo.
¿Pedir qué? La satisfacción de mis impulsos, necesidades y afectos. ¿Para qué? Para la satisfacción sola y exclusivamente de mi mismo.
El amar es generoso: me lleva a ser en el otro, dando lo mejor de mí.





Experiencia de actividades sobre valores con niños de 3er grado:
Claudia Barboza
Paola Lozano
Yaneiris Fernández
Zaidy Lugo




























Esta experiencia para las cuatro fue muy linda, nos divertimos mucho con los niños y pudimos descubrir que verdaderamente es bueno y de nuestro agrado estar  estudiando una   de las mas hermosas carreras del mundo entero.
















viernes, 30 de noviembre de 2012


Elementos Constitutivos de la conciencia moral


a) Elementos racionales que concurren a la formación de los juicios

  Los juicios son formulados antes y después del acto moral. Los juicios previos al acto moral establecen los principios. Por ejemplo: Hay que hacer el bien y evitar el mal.

  En otras palabras, se juzga que, si tal acto es bueno, debe ser realizado; si es malo, debe ser evitado.

  Los juicios después del acto. Una vez realizado el acto, la conciencia lo acepta si fue bueno y lo rechaza en el caso de que haya sido malo. La conciencia juzga también si el acto fue digno de recompensa o de castigo. Si fue malo se pronuncia sobre la obligación de reparar los males causados.

b) Los sentimientos morales antes del acto

  El hombre naturalmente tiene la tendencia de hacer el bien y evitar el mal.

  Experimenta, a la vez, respeto al deber, y por ende, aprecia la conducta buena y menosprecia la conducta mala.

  Los sentimientos morales después del acto. El deber cumplido produce en el hombre alegría. Al no cumplir con su deber, el hombre suele llenarse de tristeza y, a veces, de vergüenza o remordimiento por el mal causado.




c) Los elementos activos


  Son actos de la voluntad. Una vez que la inteligencia ha concebido el objetivo, la voluntad elige los medios necesarios para alcanzarlo y, finalmente, busca su ejecución.